Testimonio nº1

Lo correcto no siempre es lo mas divertido…

Entonces le dices que te deje de hablar un tiempo por aquello de las distancias y poder, giphy (1).giffinalmente, olvidarle. Porque al parecer  la madurez  priva sobre cualquier necesidad de cortarle la cabeza. Pero pasas la mitad del tiempo pensando en él y haciendo de todo menos olvidarle.

Dicen que cada persona tiene sus etapas, también dicen que provenimos del cuento de Adan y Eva, fuentes poco confiables alegan que cuando deseas algo y lo decretas se te cumplirá, en fin… Dicen tantas cosas que al final es solo paja. Resulta que el ingrato proceso del olvido es igual de jodido ,asi no lo veas , huelas, escuches  y por supuesto ni hables con él.

 

 

 

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Neurosis Selectiva

giphy1Hace dos años que dejé de visitar a Mónica, mi psicólogo. Después de eso, no me siento ni curada ni enferma, quizá más alerta y receptiva. Resientemente recordé parte de mis sesiones de psicoterápia, esas que iniciaban como una candida conversación hasta que Mónica se ponia intensa, insistente y me motivaba a dar detalles de hechos que personalmente daba por asumidos y pasados. Mi sorpresa es que cuando empezaba el
cuento, me temblaba la voz y acto seguido rompía en llanto como una idiota, dando fé de que hay cosas que simplemente no habia superado y no lo notaba hasta que hablaba sobre ello.

Lunes a las nueve y media de la mañana ya en la oficina, con algo de sueño pero en apariencia animada y lista para iniciar el workshop pautado. Éste, tenia una conoctación algo mas personal, ya que  la idea era abrir un espacio de comunicación entre los compañeros de trabajos y  hablar de cómo estamos enfrentando los actuales cambios de la empresa. Pasados diez minutos de iniciada la actividad, empece a sentirme realmente incomoda, rabiosa, y honestamente no tenia muy claro el porqué. Reconozco que ambas moderadoras desde siempre me producen algo de urticaria, por así decirlo, ya que ademas de hablar perfecto inglés y hacerme sentir perdida, tienen esa onda come flor que desde siempre me ha molestado “Respira , imagina el trabajo de tus sueños” -Coño de su madre- pero mi molestia real no era esa, provenía de un lugar mas profundo, ya que lo que ellas querían era, al igual que Mónica, hacerme caminar por  senderos que no tengo ganas de volver a ver,  bien porque son obscuros o simplemente no me resultan pertinentes.

La cosa iba por el camino incorrecto y mis axilas y siempre sudorosas rodillas lo sabian. Yo estaba transpirando de impotencia, de querer pararme y decir !Señoras dejen de tratarme como pendeja! y bueno asi me sentí.

Iniciaba una ronda de intervenciones y  mientras esperaba mi turno al bate, maquinaba todo lo que iba a decir y lo verdaderamente innecesario que me parecia perder la mañana en esto, osea hablar de un tema que, al menos a mi, y eso creia, no me afectaba para nada. ¿Nuevos cambios en la oficina? – Señoras les recuerdo que soy Venezolana y que mi coraza anti cambios bruscos y retornos al poder de presidentes ridículos esta más que fortalecida-

La soberbia es y será, a veces, un importante fallo. Puesta en acción comencé a hablar, firme, con certeza y argumentos, para luego terminar con la voz quebrada y a punto de sollozar pidiendo una pausa y sientiendo que , sí, efectivamente los cambios me tenian mas que cagada, enfureciday decepcionada. Aun así pasé el resto del workshop de mal humor, sintiéndome verdaderamente ridícula por mi pirotecnia sentimental en evidencia.Durante el resto del día seguí aborreciendo la dinámica come flor, pero me distraje enfocando parte de mi atención en los terrorificos zapatos que llevaba una de las moderadoras, debo acotar que, en mi version más superficial y viniendo de alguien que poco sabe de modas, esos eran sin duda alguna la peor versión de unos converse con tacón.

Monica estuvo presente en mi cabeza un buen rato y a la mala. Y es que yo solía estar mas que segurá,  allí echadota en el diván de la consulta, repitiendo –  solo vine por una tontería, no tengo mas problemas, todo lo demás esta superado- . Ni  rollos de infancia ni cuentos chinos, pero cuando empiezas a canimar aquellos benditos senderos y te das cuentas de detalles absurdos que sin explicación alguna te hacen llorar: -Susan cállate- me gritó mi padre una vez que estaba ensayando mis canciones de la coral.

Aquel lunes me sentí como una tarada y me tuve que comer mis emociones con patatas y sin agua, tragar grueso mas que nada. Yo que sentía que perdía el tiempo ese lunes, para luego terminar llorando y en una batalla interior. Siempre hay una Susan interior delatora, y a veces, mas sensata y clara que la soberbia.

 

El Aniversario

!Ostias! exclamó un colega del trabajo, sacándome de mi letargo mañanero e invitándome a certificar que sí, efectivamente yo vivo en España.

giphy

Mouse Susan

Yo lo veo así, desde que me mudé  inicié una carrera de raton en mi propia ruedita,  de la cual desde que llegas no te bajas, corres y corres sin parar, sin mirar a los lados, fijas
el objetivo y la consigna es avanzar. Entonces pasa que algo o alguien me detiene y me sacuden de golpe, me bajo de la rueda, respiro y me pongo a pensar en el camino recorrido. Paso del estado de corredora empedernida a raton reflexivo modo zombi.

Hoy es uno de esos días, y mañana también lo será. Siempre que estoy fuera de mi rueda me tomo la  libertad de  desglosar, regar y hacer un mega desastre interno de  sentimientos y argumentos de esta, a veces poco internalizada  idea de que vivo en otro país ,  en fin que  ahora vivo en España.

 

Episodios al Azar

deportin-dardos-y-dianas

1-

Mi vecino grita desaforado: Puta España!!  Mientras yo hago el heroico intento de no escucharle para poner atención a lo que me compete. Estuve toda la tarde enganchada  a una melodía que se repite en mi cabeza, y cuando finalmente me dispuse a darle sentido y escucharla entera, como debe ser, Cucurrucucu palomaaaaaaaa,  de fondo el impertinente –Puta  España, desbocado e inoportuno pero sobre todo incoherente, sea la situación política que sea. Obstinada y persistente pensé: -nada va a impedir que esta canción me haga llorar y reafirmar lo bonita es la lengua castellana. Segundos mas tardes mi despecho inoportuno se detiene de golpe al ritmo de un cacerolazo y me pregunto despavorida:

¿Será que volví a Caracas?

Fuera Chavez!!

Nicolás Dictador!!

2-

Después de meses fitness, me enredo en mis sábanas dando la bienvenida al otoño. Horas después, casi amanecía,  descubro migas de la evidencia. Restos de lo que fuera una tarta de chocolate deliciosa por los cuatro costados, sí los cuatro. No hubo piedad, la devoré sin respiro, rapidito para que nadie se enterara, como queriendo  diluir y sepultar el episodio.  Pero las sábanas no mienten, allí estaba la prueba fiel de los restos de chocolate, los mismo que tampoco dejé sobrevivir a la tormenta. Sacudí mi dignidad y me volví a dormir -Aquí no ha pasado nada-

3-

“Respiramos profundo, conectando con nuestro interior. Inhalamos… y con cada exhalación dejamos ir todo aquello que nos preocupa, lo negativo. Abrimos las palmas y tomamos conciencia de este momento , aquí y ahora…”  después de eso un ensordesedor piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii en mis oídos. Estuve cerca de dormirme dos veces, y no tuve oportunidad de sacar lo malo o respirar bien. Simplemente no conecto, me encanta el rollo del yoga y sus posturas, pero cuando la clase se centra en lo  espiritual  y en  frases como: Primero la paz… simplemente no me concentro, pierdo el norte, la fe ,  las ganas, -¿Cómo es que llegué a esta clase?-  No se trata de que no sea una mujer espiritual , sino que no termino de hilar una cosa con la otra. Pero estás son cosas muy  mías, espero no me manden a la inquisición yoguistica, donde me castigarán forzándome a hacer mil respiraciones y dos mil saludos al sol.

Códigos sin resolver

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Un día cualquiera cansada de sentir  vergüenza, la justa, me puse a pensar en aquellos códigos o normas tácitas de la educación social que mucha gente maneja y al parecer yo no. NPI , ni puta idea ¿Cómo saber cuándo…? ¿Estar segura si es correcto ….? ¿Cuándo esto o lo otro? ¿Se vale el sentido común? ¿En estos códigos cuenta el – me vale gorro?

La sociedad y sus eternas cositas, no hay día que dejen pasar una por alto.  Bien  sea en persona o por escrito, siempre brotará de la nada un alguien o algo te haga saber su opinión sobre el deber ser, lo que se supone estaba clarísimo y que aparentemente yo no me doy por enterada. Digamos que,  mis  dudas surgen justo después de la crítica y una vez sembrada, crece dentro de mi  haciéndose evidente en mis momentos de ocio mayor.

Tiempo salubre de un pijama: parece simple, una vez a la semana, pero, y si mejor me espero a que huela a rayos, por ejemplo. Siendo la anterior una de las peores ideas. Analicemos,  si normalmente creemos que  lavamos nuestra ropa con la frecuencia que su uso  va dictando, la verdad de las verdades es que muchas veces lavamos las cosas cuando están evidentemente sucias, manchas, sudor, pegostes, evidencias, ups el vino tinto, entre otros. Todo lo anterior ocurre en ropa que normalmente no corresponde al pijama, es ropa que se saca a pasear fuera de la habitación. Digamos que para ello hay una señal evidente, sea usted un cerdo o no, más o menos queda claro cuando hay que lavar, por ejemplo, ese vestidito de pepitas blancas que no ha parado de usar la dueña del bar de abajo de mi casa.  Entonces volvemos a punto cero, ¿cuándo coño tengo que lavar el pijama? si no quiero abusar de sus tejidos o esperar que huela a león.

Cuándo callar un rato o para siempre: La diarrea del verbo es una de mis más curiosas características. En ocasiones puedo ser grandilocuente y en otras ridículamente… cállate Susan. Pero en general una vez en ella, no tengo idea cuanto es mucho o poco. El verbo es la droga

Cuándo abrazar al “nórdico”: Yo soy Venezolana, una muy particular que reside en la cosmopolita ciudad de  Barcelona, siempre atestada de extranjeros, de abajo y de arriba, pero mayormente de arriba, osea, del norte. Soy la típica  que normalmente iba abrazando a todos, pero que ahora  intenta  coordinar y agendar los momentos oportunos para destilar amor, afecto y/o agradecimiento. Si bien es cierto que mis amigos, amantes de mis acolchados senos, dicen que abrazarme es un placer, aquí se me ha convertido en todo un dilema sin solución aparente. Nunca sé cuándo es oportuno, y solo sé que la cago cuando en el acto me entra la gélida respuesta del tieso agrazo del nórdico. Un día me regalaron chocolates, y que gesto más adorable para tanto caribe junto, corrí hacia él y le dije -Gracias- no conforme con eso le abracé y me quede colgada cual coala de su cuello, al segundo me percate que sus manos contrarias a devolver el abrazo me recibieron con una pared . No puedo devolver amor con saludos distantes y notificaciones tipo telegrama con el más seco de los: gracias xoxo.

Secreto a voces: Eso que se dice de alguien, que todos saben y que por el bien común deberíamos decirle a  esa persona…  pero no. Yo suelo abrir mi bocaza y hacerle favores al resto, emitiendo el resumen entero y sin filtro de lo mucho que todos pensamos que eres ligeramente bipolar y que tus emociones sobrepasan al resto. ¿Cuándo se debe dejar de ser tan honesto? donde está el límite entre ser una hipócrita o una buena persona. Y es que esto me pasó recientemente, le dije a una chica que se dejara de pendejadas, que su problema no era la luna, tal y como ella lo decía, sino que fumaba demasiada maría y eso afectaba o descompensaba su equilibrio mental. Además soporté mi aparentemente imprudentísima opinión en la más absurda frase “lo dice google”. Hoy por hoy la chica me odia.

Expresar desagrado: sobre esto solo diré que la acción en si,  no es muy bien vista ni aceptada. Decir, por ejemplo,  los franceses son bordes delante de ellos, al parecer la crítica les sobrepasa y a mí se me fue la pinza.

De las blancas

giphy

Perdónenme todos porque he pecado, mentido, omitido, cambiado de argumento y de parecer muchas veces, para siempre y hasta que la muerte nos separe

  • Tranquila ya me estoy alistando, escrito desde el trono imperial del baño observando el suelo sucio y la alfombra fuera de su sitio.
  • !Claro! que te quiero ver pero estoy cansada y en pijamas, le dije por escrito desde una cena con amigos.
  • No me importa que me llames a esta hora,  respondí

         –  bla bla bla bla bla bla bla, dijo

          –  zzzzzzzzzzzzzz, no respondí más

  • Voy saliendo, pero de mis vestiduras, para entrar a la ducha y llegar al lugar dos horas más tarde.
  • No escuché la llamada, de hecho sí, la vi , te identifique y pasé.
  • Claro que no me afecta, y a puerta cerrada se  corroe  mi animo bajo las sábanas.
  • No me gusta para nada, de hecho ni pensé en él.

         -Lista de invitados… Listo

          -Vestido … Listo

          -Cortejos… listo

El místico

charlatan

La labia tiene tiene poderes insospechados…

Una cena de viernes en el popular bar mi calle, amigos y conocidos. No faltó la borracha impertinente cuyo vino salpicó la mesa y casi, casi mi jersey a rayas que tanto me gusta. Tampoco faltó la feminista izquierdosa recalcitrante que me puso los pelos de punta, y la guinda de ese  patético pastel, un chico que sostenía conversaciones místicas para propósitos mas que evidentes.

Lo acepto estaba aburrida,  así que dedique gran parte de la velada, por no decir que toda,  a poner mucha atención en lo que el aquel valiente chico,  el místico, decía y hacia para finalmente comerse el caramelo o lo que vulgarmente sería,  mojar la brocha. Entre lo dicho un par de chiste malos pésimamente contados y una sarta de patrañas sobre los sentidos, los astros y la relación con nuestras parejas, entre lo hecho, no parar de sobarle el hombro a la incauta, a la que bauticé: La Pendeja.

Debo hacer un par de acotaciones que, aunque el chico era un completo charlatán, de lejos tenia buen ver, solo que al acercarme, ya saben para escucha mejor y capturar la escena completa, me percaté de lo horrible de sus dientes. En forma e higiene, lo más increíble de todo o mejor dicho y a pesar de todo nuestra pendeja estaba atenta a cuanta paja grandilocuente salia de su  boca y se babeaba ante la avalancha melcocha.

Todo fluía tan bien entre ambos que yo misma estaba por tirar arroces al aire y desear felicidad a los futuros novios. Son esos los momentos que pienso que el mundo está mal y entiendo las razones de mi soltería. Minutos después había ganado la labia burda y barata, imponiéndose contra todo pronostico y saliendo triunfantes por la puerta. Mas atrás salia yo,  pero no a seguirlos, mi único plan era dormir ya que  di por terminada  mi diversión.

El dolor de lo Cotidiano

hernia

Jamás  me había sometido a una resonancia magnética, era poca, o casi nula la referencia que tenia. Quizá por alguna película sabia que se trataba de un simple examen en una especie de túnel blanco. Cero información, formato del examen, si era una maquina del tiempo, si era necesario ir vestida o desnuda, en fin,  ignoraba el proceso. Todo lo anterior, gracias a mi cuello tieso, que decidió no moverse más. Para ser honesta me dolía, y mucho,  pero de no ser por la señora resonancia y  aquel  maravilloso viaje de desnudismo en una delicada bata, casi transparente, con  escote de espalda  extendido sin fin hasta mis talones, no me doy por enterada que tengo una hernia cervical. El  tratamiento: divertidos relajantes musculares y mucha  fisioterapia.

Puede leerse mal, pero  ya hacia un tiempo que  venia flirteando  con algunos medicamentos de los recetados. Lo realmente importante  en este tratamiento giraba  en torno a la rehabilitación o fisioterapia, la misma que haría la diferencia y cuya duración sería de diez días desde las siete de la mañana, haciendo énfasis en la puntualidad y el uso de ropa cómoda. Cabe destacar que por la hora pautada, ropa cómoda para mi, podía tratarse del pijama mismo, ese que por lo general era cualquier camisa con huecos y pantalón de algodón 3 tallas mayor. Sin embargo no fue el caso, llegada la fecha de mi primera cita me apersoné en la clínica con la ropa adecuada y, raramente,  una hora antes de la pautada.

Tal y como lo sospeché, la puntualidad en asuntos médicos se traduce en espera, por lo que me juré no volver a ser puntual, al menos en estos casos y en Venezuela. Ante lo obvio me tocó tener eso que llaman paciencia, una característica bastante alejada de mi persona. Minutos después, ansiedad y muchas ganas de fumar, por ocio e incluso hasta por molestar. Para ello debía enfrentarme a la recién aprobada y muy aplaudida ley anti tabaco, debo acotar que esto fue en el año 2012 en un país mágico llamado Venezuela. Volviendo al punto,  con esta ley y sus limitaciones en los espacios públicos  del fumador, me quedaba claro que prácticamente debía  esconderme para fumar,  y más, estando en un recinto de salud, lease en mayúscula y  con voz lapidaria: LA CLÍNICA.

El siguiente obstáculo estaba por presentarse,  metí la mano en mi cartera y  me percaté que no tenia cigarrillos. ¿Cómo podía burlar mi realidad?  rápidamente me hice la pendeja en cuestión, ya que quizás, a lo mejor, de repente, cierto “alguien” podría  vender el vicio, sino de forma lícita y directa  de pronto  cómo algo clandestino. Inocentemente quise descartar la legalidad y  le  pregunté al chico de la recepción si sabía dónde podía comprar cigarrillos, él mal encarado y con un gesto reprobatorio, me hizo saber que no tenia idea. Di por sentado que, efectivamente, el asunto era clandestino.

Salí de la zona de espera y, sin querer entrar en sectarismo, me fui directo a la posible fuente expendedora…el vigilante. Ese señor quien, al menos en Venezuela, representa la importante figura del cuidador  en una  zona privada y que por lo general fuma. Allí estaba yo, dispuesta a encarar a la ley haciendo una pregunta normal sobre un posible acto ilícito. Entonces me  encontré preguntando por cigarrillos como si estuviera comprando algún estupefaciente.  Me sorprendió la cara de asco que me puso el vigilante y ante la negativa  me hizo el evidente recordatorio de que yo estaba en un centro de salud.  Al perecer los fumadores eramos una nueva especie de leprosos insensatos e incorrectos.

No quise seguir indagando porque supuse que me llevarían presa por subversiva y viciosa.  Así de golpe y porrazo se me quitaron las ganas del fumar y cabizbaja regresé a la sala de espera. Todavía faltaba un poco para que me atendieran, y como era de esperarse yo ya estaba desesperada, para mi tranquilidad, no era la única. Pienso que la desesperación funciona como los bostezos, se contagian..Éramos cinco pacientes a la espera, cuatro  de la tercera edad y yo, y juntos  hacíamos presión visual, suspiros exagerados y quejas susurradas, todo lo anterior con la ilusa idea de apurar el proceso.

Necesitaba despejar la mente y entretenerme, opté por las revistas pero fue bastante inútil, así que me entregue a un estatus “zombie” que consistió en un ejercicio de  observación profunda. Fue allí cuando descubrí la evidentemente vieja y mohosa alfombra en sala de espera color azul matenme ya, los pasillos con  esas características baldosas blancas pero en este caso manchadas de no quise saber que, las sillas incómodas y rechinantes que delataban la impaciencia, los escritorios !Por dios! esos  típicos escritorios aparatosos y gruesos como de escuela y en colores casi mortuorios, las computadoras cabezonas dignas de resucitar y volver a matar al mismísimo Steve Jobs, el persistente olor a medicina, sillas de ruedas y bastones como adornos propios de la sala, cuadros del siglo pasado explicativos del cuerpo humano….   El escenario entero  pedía a gritos una urgente modernización y yo un calmante.

A punto ya de pegar el grito al cielo, pedir auxilio, tener un ataque de locura y solicitar a viva voz un re conteo de votos de cualquier elección presente, apareció, justo a tiempo, Maite mi nueva fisioterapeuta.

 

La simplicidad al alcance de todos

  • El aroma a Limpio  de la ropa: Me calma, me hace sentir cómoda en mi piel.  Dormir entre sabanas recién lavadas me enamora noche tras noche.
  • Un café con leche bien hecho: La medida justa de leche y café, ese color marrón  que baila en la mitad, ni claro ni oscuro… perfecto
  • Bailar: Perderse en el ritmo, bailar y olvidar todo
  • El cigarro de mi Mamá: Ese cigarrillo habitual que Ferly se fuma muy tempranito por la mañana. Ese olor particular, el mismo que en otros me molesta,  pero  que  en ella me calma, definitivamente estoy a salvo porque estoy en casa.
  • Aquel Perfume  Montblanc: Una sola vez bastó para enamorarme de él, y de todo aquel que lo portaba.
  • Disculpar y disculparse: Ese  alivio interno, es como soltar un saco de piedras.
  • Contemplar el  mar: Y me quedo corta de todo lo  bueno que me produce, es una montaña rusa. Si a los momentos mas felices de mi vida les pongo gusto, serian salados, definitivamente salados.
  • Perejil: Cortar perejil con las manos y dejarse impregnar con su olor, fresco, verde, libre, único…
  • Ser entendido: Cuando alguien descifra lo aparentemente indescifrable y pone las palabras correctas en ello para finalmente desenredar el nudo interno.
  • Reposar bajo el agua: hundirse allí, en el mar, en un lago, en las piscina, en la bañera… donde sea que la profundidad alcance.
  • Un abrazos de verdad: esos que calientan el alma y reconfortan.

La verdad oculta

Bombon

Una salida de sábado un poco rara, digamos que fue una de esas en la que sabes que no debiste salir de casa, pero lo hiciste igualmente. La del centro soy yo, me veo feliz ¿no?. Es curioso el mundo de las fotos, detrás de toda fotografía se esconde una historia un poco mas nutrida y, aveces, hasta mas interesante que el propio resultado final. Normalmente nos ocupamos de imaginar a partir de la imagen misma, pero, y si yo les dijera que estaba realmente infeliz en ese momento.

Para qué mentir. Ademas de que no quería estar en ese sitio, me moría de calor, pero a niveles muy serios, por lo que  el inoportuno sudor comenzó a hacer gala saliendo a chorros desde lugares insospechados de mi cuerpo, por ejemplo, las rodillas. Cuando me sudan las rodillas es buen indicio si estoy en el gimnasio,  pero no era el caso, yo estaba en un bar sin moverme,esto era sinónimo de que algo iba mal, el airea condicionado ¿puede ser?  A parte de las rodillas me sudaban las ideas,  el cuero cabelludo, los parpados, se me caía el maquillaje acompañado de la piel, se derretía mi carácter y con él mi fuerza para salir del sitio inmediatamente.

Hace un año éste era mi bar preferido, tenia esa onda caribeña que tanto añoro. Pero el tiempo hace estragos, y con la llegada de este verano profundo y los implacables niveles de humedad,   el resultado es un calor pegajoso que hace redundante e inapropiado el caribe mismo. Yo solo cerraba mis ojos deseando ser una iguana en ese momento a ver si con la sola idea se me enfriaban  los talones. Aunado a las condiciones climáticas poco favorables, había muchísima gente, nada coherente al espacio disponible, como sardinas en lata. Pensé en la idea de un sauna nocturno. Aluciné y me percaté que podría estar en el mismísimo infierno, mas aun si tomaba en cuenta que todo el local estaba decorado con fotos de difuntos cantantes de salsa, siendo las de Hector Lavoe las mas grandes. Sin duda alguna era el infierno, es que Hector Lavoe  no puede estar gozando en otro lado que no sea allí. Por otra parte las luces de este bar son rojas y si a esto le sumamos el montón de gente rara, por no decir fea, que había, estábamos a la espera de lucifer y sus amigos.

Cuando todas estas ideas llegaron a mi, sudadas, claro está, supe que era el momento de irme,  en serio.  Sin despedidas, sin contactos físico, no besos,  sin explicaciones, sin ropa sin zapatos, casi volando y como fuera. Y así fue, salvo las tres ultimas cosas, me fui con ropa,zapatos y sin volar. Los 30ºC fuera del local fueron la gloria versus los 50ºC  allí dentro.

Finalente a mi llegada a casa hice lo propio…Publicar la foto en facebook , colocar un mensaje lindo evocando una súper noche, la que ahora  sabemos no fue. Ducha y a dormir